¿OPINION PUBLICA O CONCIENCIACION ABERTZALE?
      CRITICA CONSTRUCTIVA DE LA PRACTICA COMUNICATIVA DEL MLNV

      Iñaki Gil de San Vicente


      5. ¿QUÉ HACER?.


      5-7. Cipayos desnudos e impotentes.

      Las tesis iniciales del MLNV sobre la ertzaintza reunían en un sólo cuerpo cuatro características: una, certidumbre de que es un cuerpo totalmente controlado por Madrid; dos, esperanza de su pronta deslegitimación; tres, ingenuidad de que antes de que atacara a ETA estuviera ya deslegitimada y cuatro, ausencia de un plan sistemático de desprestigio. Pensamos que el tercero -la inevitabilidad del ataque al MLNV y en general de su profundo autoritarismo- sólo fue comprendido cabalmente por algunos sectores y no por la totalidad del Movimiento. Pensamos también que el cuarto reflejaba la incapacidad absoluta de avanzar un método de deslegitimación que no fuera el de la pasividad a la espera de la rentabilización de sus pasadas y errores. Arrastrábamos todas las cargas teóricas analizadas y especialmente las descritas en el cptº 1º.

      Algunos sectores del MLNV han sido sorprendidos por el control absoluto que tiene el PNV sobre la ertzaintza. Hay tres grandes razones que explican la ferocidad represiva de la ertzaintza y la sorpresa de esos sectores. Una, sin el consentimiento de los poderes fácticos españoles que no sólo del PSOE, el PNV jamás hubiera creado una especie de miniejército de obediencia propia, aunque no sabemos hasta qué punto le sería fiel. Uno de los precios que está y seguirá pagando es el de su celérica y total implicación contra ETA y el MLNV. Dos, no es sólo que las condiciones de los fácticos sean tajantes e inflexibles al respecto, sino que también el mismo PNV por su pertenencia e intereses de clase tenía y tiene la necesidad de aplastar a ETA o, al menos, debilitarla lo más posible. Tres, y no sólo es eso, con ser lo más importante, también es que el Capital sabía con bastante antelación los grandes ataques de desindustrialización y desertización económica que lanzaría contra Hegoalde y la necesidad de aumentar las fuerzas represivas.

      En realidad el grueso del MLNV no captó bien el marco estratégico sociopolítico y socioeconómico impulsor de la rápida y brutal implicación de la ertzaintza. Tampoco captó su marco sociocultural pese a aparecer a grandes trazos en el Plan ZEN. También apreció tarde que todo ello azuzaba su militarización y por tanto el fácil reclutamiento de varios miles de sujetos dispuestos a convertirse en fieras represivas sin nada que ver con la imagen inicial del boby inglés desarmado y educado. Sujetos con la personalidad autoritaria descrita por el psicoanálisis y la psiquiatría como imprescindible para convertirse en txakurra: a oficio de perro, mentalidad de perro. No sólo hay que ladrar, sobre todo morder. Por último, tampoco comprendió que la rica y radical capacidad de autodefensa iba rápidamente a chocar y a enfrentarse con la jauría, perdiendo así un tiempo precioso. Por ello cuando intervino la Organización, esos sectores quedaron sorprendidos. Pero más aleccionador es el que otros muchos se alegrasen.

      Este rápido repaso nos permite centrar los seis niveles de crítica deslegitimadora que debemos hacer. Antes de exponerlos hemos de recordar que su aplicación debiera ir dentro de las mejoras generales, en concreto dentro de la adecuación de la teoría del Estado y de una radicalización de la crítica a la democracia existente. Ambos puntos son condición previa para que se desarrolle eficazmente lo que sigue:

      Uno: La ertzaintza no es sólo un cuerpo represivo sujeto a la disciplina del Estado opresor, sino que además es un ilegal y antidemocrático instrumento de poder privado del PNV y de las fracciones burguesas que representa. Una denuncia no se puede hacer sin la otra. La crítica a su limitado marco vascongado viene de la mano de las dos. Es más, habrá momentos en los que la crítica de su corrupción, del beneficio que el PNV obtiene por su poder, de la represión contra trabajadores y el pueblo en general, contra movimientos y colectivos populares y sociales, etc., esas críticas serán mucho más eficaces si, recordando siempre su naturaleza española, se muestra que la ertzaintza es también un grupo de bandidos a cargo de los señores de la guerra del PNV. Hay que hundir los restos de su legitimidad populista y neutralista, mostrando su exclusiva parcialidad y obediencia al PNV. Esa careta de imparcialidad ha sido siempre una fuerza para todos los policías. Destruirla es destruir una de sus bases de legitimidad.

      Dos: La ertzaintza es además un cuerpo represivo más apto que la guardia civil y la policía española para penetrar en los nuevos problemas sociales, en las formas autoorganizativas, en los derechos y libertades que sobreviven, etc. El que no haya alcanzado aún la capacidad represiva de sus hermanas de camada es sólo cuestión de tiempo. De hecho tiene mejores maestros que ellas y cuenta con todos los parabienes y medios económicos. Tiene además impunidad total como se demuestra con la nula resistencia de jueces y demás pusilánimes ante la centralización de datos e informaciones, centralización que niega de facto hasta el mínimo derecho a la intimidad y secreto individual. Es sabido que dispone de conexiones y terminales con los juzgados, con las casas de socorro y centros de urgencia, y con la burocracia regionalista: eso le confiere un poder de intromisión, chantaje e información terrible. Su modernidad le debiera permitir integrar eficazmente los nuevos sistemas de control social y político, de control espacial, etc., que se están aplicando en la UE.

      Tres: La ertzaintza, como cualquier otra policía, lleva en su interior todos los virus y gérmenes patológicos de corrupción, abusos de poder, mafias internas, torturas y malos tratos, desprecio hacia su propia ley, etc. Los desarrolla al crecer y luego los multiplica y expande por la sociedad con la ayuda de confidentes, chivatos, infiltrados y otras escorias. Desarrolla la militarización interna como cuerpo armado con obediencia ciega, coactiva y mercenaria. Militarización que supera lo material, la posesión de armamento semipesado y la instrucción necesaria, para hacerse psicológica, personal y ético-moral. Desfiles, poses y composturas, gestos y voces de mando, todo destila militarización autoritaria y por ende profundo miedo y rechazo fóbico a la democracia, a la libertad y a las potencialidades humanas. Al trasladar a sus números a localidades alejadas de las de origen y residencia habitual, copia las clásicas medidas de aislamiento, incomunicación y hostilidad latente entre la población y sus miembros.

      Cuatro: La ertzaintza está siendo educada, pues, según los más recientes modelos represivos destinados a intervenir en grandes y complejas áreas urbanas en crisis de desestructuración, con todos los problemas que ello acarrea de tensiones y conflictos desvertebrados e inconexos pero, también, potencialmente explosivos y demoledores. Las recientes modernizaciones represivas simbiotizan en grupos policiales de despliegue rápido en densas zonas urbanas medios semipesados con rapidez de penetración, todo ello dentro de planes de control difuso o estricto, parcial o total del territorio urbano. Ello obliga a esas fuerzas a tener planes ofensivos, corredores de ataque y despliegue, informaciones exactas y evaluaciones permanentes del nivel de peligro. Es una dinámica político-militar oculta bajo la propaganda neutralista, realizada en un Estado Mayor que valora político-militarmente las fluctuaciones de los problemas y sus tendencias. Un sofisticado sistema informático alimenta de datos, síntesis y prospecciones al Estado Mayor que, además, cuenta con un departamento integrado de guerra psicológica y propagandística.

      Cinco: La ertzaintza, por necesidad del modelo, premia a la vez que fabrica una determinada estructura psíquica obediente y castrada, sádica con la inferioridad y masoquista con la superioridad. Una personalidad que sublima sus frustraciones e impotencias sexo-afectivas -sobran estudios al respecto en los cuerpos militares- en la autoridad y mando; que gratifica sus represiones con desfiles rítmicos y marciales, con agresiones brutales y chulería permanente. Una personalidad que busca en muchísimos casos una integración vasca fracasada en la infancia y adolescencia, bien por no haber superado el desarraigo y desnacionalización si los padres son emigrantes, o bien para acallar sentimientos de culpa al no haber defendido nunca a Euskal Herria -¿cuántos ertzaintzas odian/admiran en secreto a los militantes de ETA y ahogan esa angustia con un mayor celo represivo, lo que les hace más peligrosos, confirmando así los resultados descubiertos en análisis a tantos y tantos torturadores y criminales oficiales?- si son de origen vasco. Estas psicopatologías son las que impulsan a un determinado número de parados a ponerse la correa canina: los que ya llevan en su interior esas miserias tienen muchísimas más probabilidades de acabar mordiendo, lo sanos tienen muchísimas menos posibilidades de ser afectados por la licantropía mercenaria.

      Sexto: La ertzaintza así constituida física y mentalmente, organizada de forma militar, separada del pueblo, poseedora de informaciones cuasiabsolutas, inaccesible a la investigación e intocable por la justicia, reducida al tercio vascongado y controlada totalmente por el Estado opresor español, además de ser un instrumento privado del PNV, un cuerpo represivo como ese no ofrece las mínimas garantías democráticas. Es urgente elaborar un proyecto alternativo, cualitativamente diferente al actual, que de entrada impida toda mínima posibilidad de gestación embrionaria de un monstruo represivo. Y la primera cuestión es la de discutir el propio concepto de "policía": ¿qué significa realmente? ¿necesitamos una "policía" o qué sistema popular de autodefensa deseamos?.

      La séxtuple crítica nos permite múltiples matices, desarrollos y profundizaciones parciales. Pero sobre todo debemos iniciar una forma nueva de ridiculización demoledora ya conocida empíricamente por las y los oprimidos desde hace siglos, pero sólo elaborada teóricamente con los avances de la sex-pol alemana de entreguerras, el freudo-marxismo posterior y, desde otra perspectiva confluyente, por el avance de la etología. Se trata de reforzar la crítica política consciente con la crítica no menos consciente de la personalidad sumisa y castrada de todo sujeto militarista.

      Todo eunuco mental necesita de ornamentaciones y signos distintivos externos que compensen psicológicamente su miseria íntima, su capamiento y castración sexo-afectiva: de ahí la genitalización del poder, el carácter simbólico de la erección fálica, la brillantez polícroma del uniforme, el reluciente reflejo de cascos, correajes y armas, el tintineo de hierros, chatarras y condecoraciones. Todo en movimiento rítmico al son de trompetas y tambores, bajo los estandartes de Santas Vírgenes y Cristos Crucificados: un universo reducido al Eros y al Thanatos, como diría un freudiano que ha buceado en la personalidad profunda.

      La ertzaintza ha elegido el rojo, el más sexual, excitante y agresivo de los colores, que simboliza la sangre y también la vulva y el glande. Para colmo sus fuerzas especiales, los beltzas, el negro -color de muerte y terror- con casco rojo y botas altas. Simbolizan en su brutalidad operativa la fuerza incontenible de la falocracia machista: negros penes erectos con agresivos glandes rojos. No es broma. Las izquierdas no han estudiado el poder de la simbología sexual, sus efectos intimidadores y paralizantes, o incitadores y activadores. Por poner un ejemplo sobre el que algún día hablaremos: el anagrama circular bicolor rojo y verde, surcado por una ondulante banda también bicolor, este anagrama tiene un directo mensaje sexual: el coito, la penetración en la vagina. Es el anagrama del PNV. ¿Y el de ETA, también circular pero con su estrella diferenciadora? ¿Y el Bietan Jarrai, con serpiente y hacha?.

      Pues bien, cuando titulábamos este aptº de cipayos desnudos y frustrados, buscábamos rememorar las viejas costumbres tradicionales de mostrar desnudo al soldado agresor, al esclavista en las sublevaciones de los esclavos, al noble y obispo en la de los siervos del medievo, al banquero desnudo y embreado y emplumado, etc.: son lecciones empíricas aprendidas durante siglos y luego confirmadas teóricamente. Se trata de despojarles de los símbolos protectores que ocultan sus miserias. Se trata de demostrar que son seres más indefensos que los normales. Todos los poderes ilegítimos sienten pánico a esas críticas, al humor socarrón, picante y desmitificador. Tenemos los medios suficientes para masificar esa crítica demoledora unida a la denuncia política rigurosa. Nuestras bases y multitud de colectivos artísticos populares tienen creatividad e ingenio de sobra para escenificar parodias y sacar carteles ridiculizadores que llegan directamente a las personas. El humor, como la verdad, es un arma revolucionaria: el poder es triste.

      Con el nivel actual de nuestros conocimientos históricos podemos suponer que si desarrollamos una denuncia sistemática, que integre todos los medios y argumentos descritos más los que se añadan en el debate, más los descubiertos en la misma práctica, si hacemos todo esto será, tal vez, la primera ocasión en Europa en la que se aplica una denuncia concienciadora sistemática, global y completa, con alternativa incluida, que es uno de los grandes problemas de todas las izquierdas en el crucial asunto de neutralizar la dependencia y el miedo, la necesidad psicopatológica de autoridad y orden de miles y miles de habitantes, incluidos muchos revolucionarios

      5-8. Unidad y diversidad del MLNV.

      Decíamos anteriormente que la riqueza del MLNV es una de las potencialidades desaprovechadas. Tenemos el convencimiento de que ninguna de las propuestas aquí ofertadas es plenamente aplicable sin la potenciación de esa riqueza, de la diversidad tremenda del MLNV y de su unidad última. Precisamente una de las causas del anquilosamiento de nuestro sistema comunicacional es la de supeditar en esa área la imagen global del Movimiento a la imagen parcial de HB. La realidad social vasca, sus formas y modos de sentir, ver, interpretar, manifestar y organizar sus necesidades son, por suerte, de una complejidad tal -lo que es signo inequívoco de vida- que cualquier intento incluso bienintencionado de constreñir esa complejidad multiforme a moldes simples y sencillos, es un profundo error. Es verdad que siempre hemos aceptado y sido conscientes de ello, que siempre hemos defendido la necesidad de respetar y potenciar cuantas formas organizativas fueran necesarias para responder a esa riqueza. Pero dentro mismo del modelo general organizativo nuestro late obligatoriamente la tendencia a la concentración de imagen -y de poder substitutorio- en HB en detrimento de la imagen global, diversa y unitaria del MLNV.

      Para evitar que esa tendencia objetiva que nace de las propias inercias inevitables en la acción política, en su rutinariez y mecanicismo reiterado, que se refuerza por la innegable importancia política que no sólo electoral de HB, más las tendencias también inevitables a la centralización y concentración de imagen, de poder y de imagen de poder y poder de imagen -no es un juego de palabras sino una necesaria precisión de las formas que adquiere un problema complejo-; para controlar esas tendencias hemos evolucionado organizativamente a lo largo de los años. Uno de los grandes límites de la forma-partido es el de su incapacidad estructural para responder a las exigencias de la riqueza social, y esa incapacidad de respuesta deviene al poco tiempo en una especie de agujero negro que absorbe y pulveriza esa riqueza, supeditándola o destruyéndola. Pero una de las ventajas de la forma-partido es que tiene la sencillez y facilidad de control de la burocracia, de la hipercentralización, de la supeditación y sumisión de las bases.

      Las nuevas formas de contrainformación, la multiplicación de los focos emisores y la desmaterialización del centro emisor único, etc., unidas al poder estratégico del Estado invisible, que centraliza y orienta las líneas de ataque maestras de la guerra contrainformativa, así como los cambios sociales de fondo con sus exigencias nuevas que se unen a la resistencia de las viejas formas comunicativas del MLNV en su conjunto, semejante panorama actual confirma de un lado la urgencia de restituir la riqueza de respuesta comunicativa de las partes del Movimiento y de otro lado, la superioridad innegable de la forma-movimiento sobre la forma-partido. La evolución de ambas problemáticas, la comunicacional y la organizativa, en el capitalismo desarrollado no hace sino confirmar lo dicho.

      Las respuestas a las nuevas formas del poder deben venir de tantos focos autoorganizados de emisión de imagen liberadora, de concienciación práctica, lúdica y creativa -por ejemplo esa capacidad de AEK para unir juego con aprendizaje, placer con esfuerzo, fiesta con trabajo-, de crítica e innovación, etc., como sean necesarios. Desde luego que deberemos aplicar baremos de importancia, de asignación de medios y de presencia según las necesidades políticas, pero esto que nadie niega no debe ser la puerta de entrada a la trituradora uniformadora de todos esos focos polimórficos del MLNV. Una vez más nos enfrentamos a un problema de permanente evaluación política de las formas comunicacionales.

      ¿Qué hacer entonces para recuperar la imagen polifacética del Movimiento?. Dentro de las propuestas generales de este texto se nos ocurren tres consideraciones:

      Una: que KAS retome su función interna y externa. Este punto nos parece central. Estimamos que toda la propuesta aquí realizada exige esa función, así que no nos vamos a extender.

      Dos: que las diversas organizaciones, movimientos y colectivos del MLNV activen campañas internas y externas de publicitación, de darse a conocer, de que su nombre suene en los medios a los que pretende llegar. Esto es decisivo pues es imposible abrir expectativas de audiencia entre receptores susceptibles de ser convencidos si previamente ese colectivo no suena, no tiene cierta publicidad. Uno de los mayores obstáculos a los que nos enfrentamos es la mezcla de ghettización impuesta, enclaustramiento propio y caducidad de nuestros medios comunicacionales. Mezcla aislante que va unida a la proliferación en la calle y en los medios de ruidos consumistas, de chirridos de modas, de esa masa acústica caótica, informe y nada melodiosa que es actualmente la llamada "comunicación de masas". Los espacios cerrados e incomunicados, las tribus y grupúsculos cotidianos, desde las familias hasta las cuadrillas, las diversas "realidades virtuales", las múltiples y dispares "ofertas culturales" en pugna por imponerse una sobre las demás, semejante desorden beneficioso para el poder condiciona y restringe sobremanera los círculos de comunicación de las organizaciones, movimientos, colectivos...

      Tres: HB debe potenciar las iniciativas locales, las relaciones dentro de barrios y pueblos, la vida en sus comités y la generalización de un clima creativo e imaginativo de discusión. Sabemos que siempre decimos lo mismo, pero sospechamos que apenas nunca hemos intentado aplicar eso mismo dentro de un plan global que afecta no sólo a HB sino al Movimiento en su totalidad en el problema de la comunicación concienciadora vista y entendida como un todo. Por lo demás, entendemos que hemos dicho ya lo necesario en las páginas precedentes como para no extendernos aquí en este asunto específico.

      Se trata de responder globalmente a una ofensiva global, con la multiplicación por el Movimiento de emisores concienciadores frente a la multiplicación por el enemigo de emisores alienadores. Nuestra riqueza, diversidad y unidad son otras tantas bazas débilmente aprovechadas.

      5-9. Conclusión.

      Disponemos de las potencialidades y posibilidades analizadas en el cptº 3º, pero nuestras deficiencias teóricas, lastres y manías prácticas y pesadez organizativa frenen considerablemente la activación de esas capacidades. Uno de los problemas es el de la no justa valoración de la efectividad paralizante del miedo en todos sus formas y de sus relaciones de fondo y forma con la imagen. No llegamos a comprender la importancia de la acción como terapia de superación del miedo, olvido de la imagen irreal y creación de una imagen constructiva. De ello resulta una triple imagen oficial del MLNV: no plenamente euskaldun, machista y defensista. Tal imagen constriñe nuestras posibilidades de comunicación a límites muy precisos. La superación práctica de ese triple corsé es imprescindible.

      Simultáneamente la no valoración del deseo como componente central en la política liberadora hace que nuestra comunicación sea torpe, sin ilusión, no atrayente. El deseo tiene relación vital con el futuro: lo delimita, conforma y llena de sentido de modo que futuro y deseo aparecen expresados en la comunicación concienciadora como una unidad de presente. Carecemos de una visión así. Sin embargo muchas organizaciones del MLNV tienen capacidad de introducir el deseo en sus prácticas, de hecho lo están haciendo ya. Tenemos que mejorar y generalizar esas experiencias. Mejora por otra parte imprescindible para responder correctamente a la radicalidad independentista de clase que exigen las nuevas condiciones de sobreexplotación. Esa radicalización no es voluntarista ni artificial sino que viene exigida por el componente profundo de identidad y por las nuevas necesidades. Nuestra tardanza y ambigüedad en este tema nos están acumulando desgastes y costos que tardaremos en solventar.

      También nuestra imprecisión en el estudio de las otras sensibilidades, sentimientos e identidades culturales o nacionales no españolas, supone un problema comunicacional, de acumulación y alianzas estratégicas muy serio. Es urgente elaborar y ofertar un modelo integrador, positivo, esperanzador de futuro no sólo a Euskal Herria sino también a esas franjas que rondan como mínimo el 31% de la población de Hegoalde según el censo de 1991 nacidas fuera.. Este problema tiene relación estrecha con el peso legitimador del Estado dentro de Hegoalde. Ocurre que nuestra teoría del Estado es muy pobre, válida en cuanto se ciñe a parte del núcleo duro, pero incapaz de integrar y responder a otras problemáticas decisivas. Nuestra política comunicacional y concienciadora tiene en la teoría del Estado un serio obstáculo que debemos superar en poco tiempo.

      Un freno que además nos impide comprender correctamente otros dos problemas: la denuncia de la democracia realmente existente y la deslegitimación de la ertzaintza, del que hablaremos luego. El problema de la "normalización democrática" debe ser resuelto interna y externamente. Es un problema que afecta a la unidad político-moral del MLNV, a su tensionalidad diaria, a su capacidad de resistir las maniobras emblandecedoras e integradoras -desintegradoras- del Pacto, etc. Tenemos medios suficientes para corregir el rumbo. Hay que hacerlo. Y es que además esa "normalización" va unida al gusto por el lenguaje amorfo, aséptico y neutralista. Estamos perdiendo el imprescindible rigor expresivo, central para pensar rigurosamente y para comprender radicalmente la realidad. No es un problema baladí o secundario. Términos como "déficit democrático", "sociedad civil", etc., denotan una ideología burguesa progresista, marcadamente socialdemócrata aunque se tiña de izquierdista. Las palabras son parciales, como el lenguaje.

      La ertzaintza está constituyendo una prueba de fuego para la capacidad comunicativa y concienciadora del MLNV en Vascongadas y por extensión a todo Euskal Herria. Sin ir muy lejos en Nafarroa, UPN y el Estado estudian con lupa las experiencias en Vascongadas para ver qué pueden hacer. Sectores del MLNV en Vascongadas se han visto sorprendidos por el dominio total del PNV sobre los cipayos y por la rapidez de su agresión a ETA y al MLNV y de la respuesta de la Organización. Hay tres causas de fondo, minusvaloradas en su tiempo por la mayoría del MLNV, que explican todo ello: apoyo de las fuerzas fácticas españolas y no sólo del PSOE al control del PNV; propios intereses de clase del PNV, necesitado por sí mismo de derrotar a ETA y al MLNV y último, necesidad imperiosa del Capital de aumentar al máximo las fuerzas represivas. Consecuencia de ello existe una séxtuple crítica a la ertzaintza que el MLNV no ha sistematizado hasta el presente. Podemos y debemos hacerlo, pero además debemos y podemos añadir contenidos y formas críticas de efectividad demoledora. Formas tradicionales en luchas pasadas y luego confirmadas teóricamente por el psicoanálisis, el freudo-marxismo y la etología. El MLNV y la tremenda imaginación creativa y desmitificadora de colectivos populares nos permiten avanzar en ese campo.

      Todo ello nos remite, por último, a la potenciación de la rica variedad de las formas de resistencia de nuestro Pueblo, a la variedad y unidad del MLNV. La tendencia interna a la uniformización es uno de los peores peligros en y para nuestra capacidad de comunicación y concienciación. No podemos responder con la hipercentralización de focos de emisión comunicativa a la rápida descentralización de la contrainformación del enemigo. Aquí radica uno de los puntos esenciales, por no decir que el decisivo, de nuestra propuesta global: crear un nuevo modelo y capacidad comunicativa del MLNV sólo se puede lograr en base a la riqueza de sus expresiones organizativas y no a la reducción del mensaje e imagen global al mensaje e imagen parcial de HB. No podemos sacrificar el todo a la parte, aunque esa parte, y nadie lo duda, tenga una gran importancia.


      6. RESUMEN

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